lunes 20 de octubre de 2008

Architecture in helsinki


EL JUEGO MINERAL DE LOS CANGUROS

Podría caminar sonámbulo por las calles de la capital finlandesa, para tratar de comprender el lenguaje de las distintas formas arquitectónicas, y saber, entonces, cuales fueron las fuentes de inspiración de la banda. Podría hacerlo durante horas. Pero no. Todo esfuerzo seria en vano. Porque este sexteto no tiene nada que ver, al menos en apariencia, con las costumbres, con la cultura de los países nórdicos.
Me convendría, en cambio, empezar a buscar por Melbourne, Australia. El lugar de origen de estos jóvenes innovadores de la música de los últimos años.
En principio no fue tanto el sonido lo que me atrapo, sino más bien el nombre: ¿Yo? Un etimólogo del viento envasado al vacío.
Cuando fui a comprar algo del grupo a una disquería del centro, me miraron con cara de:

- Disculpe señor usted debe estar buscando un manual de arquitectura escandinava. Siga por calle siete, derechito. Le recuerdo que acá solo se venden discos.

Por un motivo que creo no desconocer, me parecería adecuado hacer referencia al titulo del cuento "Viaje a la semilla" de Alejo Carpentier, para tratar de descubrir la esencia de estos músicos que solo tienen en su haber solo dos títulos (ahora son tres).
Me gustaría que se les prestara atención, porque quizás ya estén haciendo historia, sin saberlo.
El retorno al origen, su carácter primigenio, tiene que ver con un tipo de regresión a la infancia.
Algunas palabras surgidas por asociación libre:
Dada, minimalismo, cubismo, transparencia, ¿Sobriedad?, Oriente, Occidente, juntos.
En cuanto a la música en particular, los Architecture sobresalen por una alegre inclusión de la electrónica, por sobre instrumentos de base perceptiblemente analógicos. Una gran fabrica de juguetes, fortificada con proteínas, vitaminas y minerales.
Limpieza de oídos a domicilio.
Cuando escuchamos los discos, nos queda la impresión de que cada sonido esta puesto en el lugar justo. No hay sobreabundancia, ni demasiadas superposiciones que generen distorsión, confusión (a pesar de la variedad de los instrumentos)
¡Los Arquitectura en Helsinki son definitivamente un grupo antiniebla revestido de inocencia!

Vuelo Lacio

Fingers Crossed (2004) comprende un paisaje de armonías que conducen a un estado prenatal, endógeno. Aquí, hay una clara alusión a la estética oriental de chinos y japoneses y en especial al anime, o sea a los dibujitos no desanimados.
En este vuelco interno predomina la tranquilidad y la suavidad de las voces. Con coros pensados para acompañar la fluidez, la métrica sencilla, en general, de las canciones. Nunca se me hubiera ocurrido inaugurar Dedos cruzados con un piano y un pegadizo sintetizador de los años 80, secundado por aplausos rítmicos, bocinas y panderetas. Entonces pienso en One heavy Frebuary como una nube movediza de autitos de colección desodorados. También hay lugar para un charlestón bailado en cámara lenta, mientras cae una llovizna de visones de juguete, numerados con nombre y apellido. Esto es Scissor paper rock.
Toc-Toc. Un toc-toc antológico puede ser escuchado en Spring 2008 a modo de anticipo. A esta altura estoy tirado en un Chaise Longue haciendo malabares con rombos tornasolados. De nuevo hay destellos de una impronta japonesa.
De repente las puertas de la juguetería se abren e improvisamos con sonidos de voces, burbujas y chistidos. Una canción para niños que de manera intempestiva, deciden participar del emprendimiento. The owls go dice el cartel luminoso de este negocio (infante) que se reabre.
En Vanishing aparecen las contracciones. Es menester inhalar y exhalar porque se anuncia el parto. Luz que será representada dos años después con In case we die (2006).


Retrato de notas musicales que no juegan al rugby

El segundo disco es una inequívoca propuesta de educación orquestal, de coordinación, de ensamble. De este modo estamos ante la presencia de un estadío que supera al anterior. Delineando una zona de natalidad, de expulsión. Un trabajo exógeno que celebra el nacimiento. ¡Y que mejor manera de hacerlo que llevando a cabo una fiesta!
¡Alegría! ¡El recién nacido ya asoma la cabeza!
En Nevereverdid las campanas de una iglesia señalan el comienzo de la liturgia australiana. Una cantante lírica y un soprano intentan despistarnos, dando muestras de pura ortodoxia. Pero de a poco el clima va tomando otra temperatura, hasta adquirir la euforia de chicos embadurnados con crema pastelera.
Para bailar no queda otra que adosarse a It’s 5, poseedora de una dinámica casi matemática para la pista. Lo mismo sucede con Do the whirlwind. Parece que a los australianos les gusto esto del pasito escalonado en la zona de baile.
¿Quién no desearía ser elegido para entrar a un cartoon a través de la pantalla de la teve? Los tocados por la varita son una patota de niños que corean Tiny painting con jocosidad, pero sin perder su costado mas cercano a las vísceras.
¡Atentos! Estén listos para ser atrapados por la epopeya oculta en In case we die (part1-4).
Y si. Estos pibes parece que todo pueden hacerlo. Hasta componer un reggae en un paisaje glacial rebozado de pureza e interpretarlo, probablemente, en un Bungalow de la costa de la isla de los canguros. Con un gran salto. En una bolsa pegajosa llamada Rendesvous potrero hill.
Escuchar a los Architecture, es como tomar un vaso fresco de agua mineral y quedar totalmente embriagado.
¿Digresivo?
Mmm…
¡Picollo mondo!
Alguien dijo algo así como que “La arquitectura es poesía congelada”

jueves 18 de septiembre de 2008

The Flaming Lips



LOS MUNDOS IMAGINARIOS

Cuando escuché Rice for the price de Los Flaming Lips, me di cuenta de que alguien ya había pateado el tablero de mando. Casi en secreto. Pero había sido sacudido al fin.
Rice... se presentaba como una canción curiosa, atemporal, en donde la voz del cantante se mezclaba con un sampler que daba la impresión de sonar como si fuera un disco rayado.
Primero: me extrañó esta estética de la imperfección, que entre los principios inconscientes de la banda, parecía funcionar mas como una virtud que como un defecto.
Segundo: Los Labios Ardientes eran portadores de una ingeniería poética pocas veces vista.
Descubrí al grupo por azar, en un canal de cable. Derrapaba una puesta en escena más que llamativa.

- ¿Quién será el que se disfrazó de conejo?
- No se, no me molestes por favor, ¿Eh?

Estaban todos sobre el escenario. Era Canadá, creo. Me pareció ver esa hojita roja en algún lado. De fondo una música de lirismo apocalíptico, precalentaba a los empatizantes para dar comienzo al Dreamshow.
Así fue como detecte a Wayne Coyne con una maquina de aire comprimido, inflando un globo kilometrico relleno de confeti.
La realidad se preparaba para reventar multiplicada en un millón de papelitos. Estábamos por ingresar al mundo de la fantasía, escapando elegantemente del mundo de lo real.
En la palestra una serie de personajes provenientes, quizás, de alguna novela de Lewis Carroll, saltaban y se movían, magnetizados por la cadencia del tema en cuestión.
Esta es la pequeña historia. Una simple anécdota para empezar a recolectar casi todos los discos de la banda.

- ¿De Oklahoma?
- Si. Del mismo lugar.

Ando en frac

Con la salida del álbum The soft bulletin, el publico de flaming lips, comenzó a ampliarse en forma significativa, aunque sin llegar nunca a alcanzar la masividad. El trabajo podría definirse como un experimento multidireccional, como la versión orquestal de las Fabulas de Esopo.
Aparte de Rice..., con su extraña anacronía, el trabajo contiene otras novedades como The spark that bled, canción finamente gasificada y de llamativas aplicaciones a cargo del baterista.
Waiting for superman es el momento utópico del Boletín. Un cierre propicio para la reflexión. La maquina se apaga. Vuelve a sonar…
¿Qué hacen los Flaming Lips?
En su amplia discografía hay coordenadas de rock, punk, pospunk, dream pop, nueva psicodelia, noise pop... en fin, ingredientes ideales para desorientar a cualquier crítico o escucha.
Cuando Yoshimi battles the pink robots comenzó a girar en el acicalado tocadiscos (???), lo primero que hice, fue esbozar una sonrisa. Imagínense a una niña japonesa, dispuesta a librar batalla contra una serie de invasores, en forma de robots rosas.
Más tarde, descubriría que la excelencia del disco, no era una mera contingencia, sino que era producto de una serie de transformaciones a lo largo de más de 20 años de carrera.

- El aprendizaje y la paciencia.
- Eso mismo.

Una banda que atravesó por muchos estilos y que fue reinventándose, derribando todas las estructuras musicales.
¿Qué decir de Yoshimi?
¿Acaso que con este disco la banda podría erigirse como la quintaesencia del rock?

Rosa robot

El inicio da paso a Figth test, que refiere de manera indefectible, a una famosa composición del otrora llamado Cat Stevens. Pero lejos de las comparaciones, Los Labios nos sorprenden con una canción emocionante hasta el hartazgo. Delicada y rustica en iguales proporciones, augura un panorama superlativo, asombroso.
Yoshimi... pte.1 es la carta de presentación, con una edulcoración más que acertada. Yoshimi... pte2, en cambio, una alegoria sonora de ciertas determinaciones bélicas.
El disco podría encuadrar fácilmente en la categoría de aquellos que no se agotan con una sola escucha. Siempre hay algo nuevo por descubrir, porque la “zona de baño” cada vez que se pone en marcha el reproductor, nunca esta ubicada en el mismo sitio.
Planear por el aire con voz nostálgica y adormecida, solo puede permitírtelo In the morning of the magicians, para luego producir un descenso abisal con Are you hipnotist??? de fondo.
Puede que sea demasiado exagerado decir que Do you realice? esconde el secreto de la vida. Pero la verdad es que estoy casi convencido de eso.
Yoshimi battles the pink robots es de una epica tan refinada que podría ser el relato de una batalla librada con gotitas multicolores de agua. Algo así como si alguien decidido a luchar en una batalla, tomara como espada, un pedazo de arco iris.
Cuando termina el disco estoy en Japón. Y eso es bueno, porque nunca había estado antes.
Un análisis de la discografía de la banda resultaría interminable, por eso elegí como corpus de esta nota, los últimos tres discos. Por tratarse, a mi parecer, de una trilogía redonda, casi perfecta.
Pero no por eso olvido Clouds Taste metallic, con joyas tales como The abandoned hospital ship, Christmas at the zoo, Evil will prevail y Bad days. O el energizante Transmissions from the sattelite heart.
Zaireka (Zaire mas Eureka), disco cuádruple para ser escuchado simultáneamente con cuatro equipos de música, merece un capitulo aparte por su carácter vanguardista.

Baya rodeo

Esta especie de tríptico sonoro se completa, entonces, con At war with mystics, en donde los Flaming lips otra vez vuelven a sorprender, encontrando nuevos modos de acercarse a la realidad, a través de universos artificiales, ficticios...
Hasta la voz de Coyne recurre a otros canales de expresión, a otros colores y matices.
At war... se aparta por un momento de la melancolía sideral de Yoshimi... para cuestionar la política de EE.UU., por medio de canciones más vivaces. Un álbum más festivo, menos introspectivo, en apariencia, que los anteriores, pero no menos emotivo.
“En guerra con los místicos” es mucho mas discursivo, claramente en contra de George Bush, haciendo referencia, ya desde el titulo, a una realidad extra-musical.
The yeah, yeah, yeah song es poseedora de una energía que probablemente no provenga del guaraná. Podría ser una versión gospel futurista para evitar próximas guerras. (Inolvidables los falsetes de Coyne).
Un sueño de Prince en el país de las maravillas cabería en Free radicals..., si es que acaso se le ocurriera ponerle algún titulo.
Bailar dentro de un lavarropas lleno de escarbadientes ¿Quién alguna vez no la ha pensado?
The sound of failure hace que tu sueño sea realidad. Por supuesto que graduando la velocidad del artefacto, para evitar algunas complicaciones gástricas.
Desde la cima de una montaña, escucho At the war with mystics.
Me lo imagino como un vendaval de dátiles recubiertos con espejitos de bolas disco.


sábado 16 de agosto de 2008

The Beta Band


PAISANOS LITURGICOS DE MEDIANOCHE


Mi primer acercamiento a The Beta Band fue a través del cine, Un invento sin futuro comercial, decía Lumiere allá por mil ochocientos noventa y pico. Lo cierto es que en el Centro Cultural Bernardino Rivadavia, en el clásico subsuelo de calle 7 de La Plata, proyectaban Alta fidelidad del director inglés Sthepen Frears y no pude dejar de asistir al evento. El protagonista del film, melómano irrecuperable y propietario de una tienda-boutique de música, promete vender en tiempo récord unos cuantos discos de la banda. Allí es donde escuché la pegadiza melodía de Dry the rain, primer tema del EP Champions versions de este cuarteto que mas tarde irrumpirá en la escena con un espíritu renovador. En el Planeta Beta conviven armoniosamente el señor analógico y la señora digital. No hay rivalidad entre las dos modalidades porque ninguna se propone superar a la otra. El trono es compartido aunque sea evidente la jerarquía de uno de los patronos. Los miembros del grupo no han ocultado su desagrado por bandas como Blur, Oasis, Manic Street Preachers y Stereophonics y hasta han declarado en alguna oportunidad estar hartos de la realidad en pro de una música, de algún modo, futurista. Aunque sin atreverse a tomarla por asalto, en sueños la vanguardia merodea cada una de sus propuestas englobadas con la definición de nueva psicodelia. Una discontinuidad espacio-temporal o una continuidad espacial virtual. Como quieran llamarlo. Este es uno de los distintivos de la banda. La exploración de diversas geografías nos sumerge en un ámbito en el que de lo conocido a lo desconocido hay apenas un sólo paso.


3D handicap

En l998 editan The tree Eps, una compilación de tres trabajos de corta duración, que logra alcanzar una organicidad impensada. Dry the rain podría remitir en una primera escucha a alguna canción de Beck, pero a medida que los fonogramas van circulando comenzamos a notar que aquí el pastel sonoro se elabora con ingredientes propios. Una especie de himno moderno escocés con una progresión envidiable. Ideal para tararear un sábado a la madrugada en algún barsucho de mala muerte. Monolith es el registro de un tour surrealista por las cloacas de un hotel africano. De corte safárico, podría ser pensado como un estudio metódico de los sueños. Después de escucharlo diría Breton: “Cabrá esperar que los misterios que dejen de serlo nos ofrezcan la visión de un gran misterio”. Dieciséis minutos cincuenta en los que se incluye también una versión musical libre del matadero de Esteban Echeverría. Matanza y resurrección de vacas profanas que no dan leche y que como si fuera poco, ladran. La gema sagrada de este ultimo EP quizás sea Dr. Baker. Aquí la voz en clave salmódica de Steve Mason nos transporta de inmediato a la antiguedad. El cantante podría ser tranquilamente Veda, el venerable, recitando en forma no tradicional su historia eclesiástica Gentis Anglorum. Un canto gregoriano disidente.


La silla-disco que se va correr para atrás cuando te caigas

En l999 sale a la venta The Beta Band, un primer álbum de estudio que ellos mismos se encargan de definir como lo peor de ese año. Caótico en su totalidad, se nos presenta como un paroxismo de la no linealidad. Un disco licencioso, caprichoso pero sin que estos términos le jueguen en contra. Aburrido tal vez no sea la palabra adecuada para referirse a este debut extraño. Y en ese caso, no estamos ante un grave problema, porque hasta el aburrimiento y el relajo tienen derecho a tener una banda de sonido. Sería demasiado idiota pretender que todos los discos nos alegraran la vida. La virtud parecería residir aquí en su defecto. En ese punto impreciso que es la duermevela, se instalan estos escoceses para pasar de un lado a otro sin pedir permiso, esquivando todos los peajes, con desvíos provocadores y con viajes oníricos inimitables. Si bien el primer rasgo identificable es el de su heterogeneidad, deberíamos pensar después de varias escuchas, que estamos ante una ilusión de fragmentación, porque finalmente puede ser percibido como una totalidad ubicada siempre un paso mas allá de lo audible. Quizás sea el disco más poético, el más intuitivo, el que más riesgos asume. The Beta Band Rap es un sanguche anunciado con rodajas de folk lactal y rockabilly en ambos lados. Una vuelta en calesita o una sesión de tiro al blanco en alguna kermés de barrio, un travelling por las calles del bronx y un baile alocado en algún tugurio de los años 50. It’s not too beatiful nos trae el plano aéreo de una ciudad en ruinas, con ambulancias que se manejan solas y que esquivan persistentes bombas de lava. Una sirena constipada crispa los nervios con su tartamudeo. Un dictamen borroso y destellos épicos que interactúan en esta ópera rock con especias wagnerianas. Las cuerdas vocales de Barry White se rebelan en Dance o’er the border. Que la cena no esté lista a tiempo puede generar reacciones y situaciones diversas. Aquí cada comensal es invitado a abandonar su plato vacío y a subir al escenario para emitir las sonoridades que más le plazcan. Las camareras agradecidas. Un respiro desacostumbrado. Una guitarreada como la de Brokenup... es una guitarreada. Dos o tres leños encendidos, una pila de arena y agua. Palmas enrojecidas o un tratado sobre la perseverancia. Llorar, reír y cantar al mismo tiempo puede generar una compulsión vocal como la de Smiling, muy graciosa por cierto. No quepa la menor duda de que este grupito de adolescentes ha decidido abandonar la escuela para transformarse en personajes-duendes de un video juego. Celebrar hasta que alguien ponga una ficha, parece ser en esta aventura, una decisión acertada. Una dispepsia de sábado puede llegar a ser la causante de una escapada a territorios a los que nunca antes hemos accedido. Levitar en medio de una atmósfera de extrañamiento es en The hard one, una posibilidad y un privilegio que el sueño nos suele ofrecer a diario. Se conjugan la pesadilla y el placer por lo desconocido, en una mirada que se prolonga aun después de la experiencia. Caminar por calles verticales, ser aclamado por un nuevo tipo de vegetación o presenciar un éxodo de cabras negras hacia el abismo es algo que debe ser capitalizado. Aquí el documento de todo ese desliz turístico.


Tercera bolilla en el aire

En The hot shots II (2001) los jinetes se han transformado en baqueanos. El tercer disco es, en cierto sentido, la expresión de un retorno a esas tierras que en principio resultaron enigmáticas y que ahora, siguen siéndolo, pero con un agregado: la soltura y madurez de los foráneos que las recorren. Si el disco anterior puede ser definido como un compendio sonoro de poesías, por primar la inspiración, la intuición, lo anárquico, asistimos aquí a la configuración de un libro musical de cuentos cortos, donde la lógica y el concepto parecen haber conquistado una parte del terreno. La integración de lo heterogéneo ya no se da un plano meramente abstracto, sino que responde a una idea de lo concreto, siempre en función de las leyes que rigen el pequeño universo de la banda. Recibir una invitación tan ocurrente como la de Squares, no es algo que suceda todos los días. El programa comprende un patinaje distendido por el sistema de anillos de Saturno, que muta para esta ocasión, en una pista con forma de cuadrilátero. Una vez erradicado el insomnio no resta mas que soñar, por eso, los habitantes del Valle Delta dan las bienvenida a los cuatro exploradores en Human being. Solemne soledad. La soledad que nos sugiere Gone es tan densa como inabarcable. Imaginemos el estado de oscuridad de alguien que ha sido expulsado de la vigilia para siempre. Una inevitable sensación de vacío y desasosiego para un desterrado, puesto a vagar día y noche por el desierto.


Magiclick

En agosto de 2004 y debido al “escaso éxito comercial”, Beta Band anuncia su separación no sin antes dejarnos el disco más elaborado y pensado de la banda. Heros to zeros (o4), neo-barroco y cautivante, es el punto cúlmine (apoteotico) de estos muchachos que supieron aportar durante 8 años, sugestivas dosis de oxígeno a una escena musical desgastada. Es imposible dejar de advertir el homenaje retro-futurista a U2 en Assessment y la amniótica-espacial Wonderful. En Rhododendron, en cambio, percibimos una especie de coctelera sagrada que nos introduce en una canción de cuna-mambo, acondicionada por un viejo sintetizador, que en otras circunstancias, Gary Numan, les podría haber facilitado. Por último destaco la japonesa y conmovedora Troubles, porque para este cuarto y último disco, debe ser el lector de esta nota el que se embarque en la comprometida aventura de descubrirlo, revelarlo por sí solo. Ah. Además recomiendo escuchar los dos trabajos de Lone Pigeon , el proyecto de Gordon Anderson (Ex miembo de la banda). Tanto Concubine Rice (02) como Schoozzzmmii (04) son discos de una extrañeza insondable que, al igual que Deserter’s songs de Mercury Rev (98) y The charm of the highway strip (93) de Magnetic Fields, nos sumergen en una paranoia lenta y silenciosa, solo para quienes se atrevan a escuchar lo inescuchable. The Aliens es un “acertijo resort” que pronto será revelado. Por el lado de Steve Mason, nos tropezamos con su nuevo emprendimiento solista, King Biscuit Time, que cuenta con un EP titulado No Style y un larga duración de reciente salida Black gold. Pero no desesperen porque volverán. Si. Algún día volverán los cuatro paisanos con su equino alado, y cuando esto suceda, cuando detonen los primeros acordes, las primeras melodías, en el mismísimo mainstream de la música se hará justicia. ¡Sequen la lluvia! ¡Oda en sueños a Beta Band!


miércoles 9 de julio de 2008

Hasta pronto

Destroyer





TRASBORDO EN LA LUNA


Puede ser que Dan Bejar no haya leído ni a Meyerhold, ni a Stanislavski, pero no por eso deberíamos dejar de reconocer su don natural para transmitir a través de la música aquello que algunos actores generan desde del teatro. El humor arbolado de Destroyer basado en el uso intensivo de la dramatización, sostenida por el expresionismo vocal de su cantante, es aquello que engrandece a la auto-banda. Y no precisamente por ser una elección distinta, sino mas bien por su resultado. Esto es la creación de un océano espacial épico, de un mundo fuera de tiempo. Cuando parte la nave ha comenzado a caer el sol. Entonces debo elegir entre un anochecer extraordinario o uno Standard.

Lo que ocurre cuando escuchamos a este músico canadiense, es advertir que el grado de elevación de sus trabajos, es en gran parte astro-náutico. Aunque su altura pueda ser también regulable según los requerimientos específicos de quien esta escuchando.

Predispuestos a una transfusión de astros, vamos incurriendo con serenidad en estos pasajes sonoros, cuyas texturas alcanzan un despliegue aéreo al resguardo de la luz polar.

Destroyer pone en practica una formula de cuidado de intensivo de lo artificial, justificada por esa necesidad imperiosa de aparentar rutinas teatrales muy personales. Por eso su estética sonora no es ideal para disfrutar en cualquier momento del día. Aunque si podemos hacerlo en un día con extracto de noche o la inversa.

La sonda se detiene. Saco la mano por un ventiluz y alcanzo a tocar con el dedo pulgar, lo que creo que es un dije de elefante. Por supuesto alguien ya ha estado aquí. Veamos a donde nos lleva esta flota experimental.


Meteoritos del malabar

Como un buceo resbaladizo o como un oído deslizándose con la incertidumbre de un patinador en medio de una intensa niebla.

Your blues (2004) es un disco con el que nos cuesta mimetizarnos. Pero una vez que lo hacemos se da exclusivamente en un plano superior. Por su atemporalidad puede resultar arisco e incomodo. Pero estas pseudos trabas que experimentamos al comienzo, van desapareciendo a medida que nos adentramos en su poética sonora. Productor de una sofisticada somnolencia, nos invita a vagar por el universo. A explorar un mundo declamatorio y fantástico. Como unas mini vacaciones al costado de la cotidianeidad.

Notorius ligthning desciende como haz de luz en medio de un cielo nublado. Arrolladora es la caída ante la mirada de quienes todavía permanecemos despiertos.

-Como una rareza que pronto incorpora una orquesta celestial.

- ¡Si! … o una regata celeste, podría ser.

- Quizás este sea uno de sus principales distintivos.

Entones la disfrutamos con la tranquilidad de haber dado con un objeto volador identificado. Vuela a ras del mar para levantar vuelo.

-¡Mira para atrás!

-No veo, hay tanto humo. No veo nada

Un Cid campeador posmoderno comienza a cabalgar sobre la cadencia de An actor´s revenge. Es una representación. Sobre las tablas disimuladas como escenario real, Dan Bejar nos da una excelente muestra de su ductilidad vocal, de sus brillos como artista de teatro.

Ahora puedo sostener esta canción en forma vertical. Casi una comunión extra-religiosa con la música. Inconmensurable, gigante, espacial. The music lovers amplia el espectro sonoro de tal forma, que somos hormigas circulando entre meteoritos y estrellas fugaces.

- Acordate de esto.

- The music lovers con seguridad será canción madrina de muchas otras que vendrán después.

- No tengo mucha memoria.

- Es una resolución o una traducción exacta del momento ese, en el que permitimos a la música ser nuestra temporaria conductora por sendas, a veces, indefinibles.

- No se entiende. No aclaras nada.


Como pelota de paddle cruzamos la red para llegar a Your blues, tema que da titulo al disco de Destroyer. Son algunos minutos secretos de introspección. A solas con unos mismo y encima el universo es tan grande… para estar a destiempo de la realidad. Impresionante.


Antesueño

Clarificando un poco mas el panorama, Destroyer´s rubies (2006) comienza a serpentear sobre la tierra. Las canciones se embeben de gracia para cabalgar sobre planicies, ahora más reconocibles. Aunque no por eso dejan de ser poseedoras de un perfume musical ingenioso y elegante.

En el proyector se ve como si fuera un disco de brillantes incrustados en una

leyenda urbana. Como si perteneciera vaya a saber por que causa, al imaginario del lejano oeste. Si. Suena más acústico que el anterior, Aunque no dejan de aparecer apliques extraños, detalles electrónicos que te dejan volando.

Rubies derrama por su pico vertedor una soda planetaria desintoxicante. Bien. Arrastrada por un carrisueño. Prepárense para las degustaciones sonoras que nos ofrecerá Dan Bejar. Un John Ford actualizado como programa navegador de Internet.

- ¡Demasiado intrincado!

- No se me ocurre otra cosa.

La fortaleza de bar que retiene a Your Blood se desparrama sobre una mesa de patas cuadradas. Algún personaje ebrio intenta evitar este percance, cayendo sobre la sintonía fina del tema. Es música de frontera, de film. Es puro rock country con aroma a riña, a pelea.

Dos segundos después el indicador de sobrecarga titila en el aeropuerto. Las distorsiones son amigables. Hay eco de corridas. Un escueto valijazo punk. 3000 Flowers es aderezada con una bomba de agua salada, necesaria para comenzar el día mas despierto

No se vayan que volví. Delivery del relajo para Priest's Knees. Enseguida. ¡Marche!. Luego un estribillo a lo lejos… repetitivo, descarado, plagado de onomatopeyas.

- ¡Avisa cuando los sándwiches estén listos!

- Es la hora.

Recomendación: Mover la canción-saquito dentro del oído durante quince minutos y retirar. Para lograr un sonido más intenso dejarla reposar por más tiempo.



lunes 16 de junio de 2008

Belle and Sebastian




NUNCA PENSÉ EN CHOCAR CONTRA LA MELANCOLÍA
CUANDO SALÍ POR LA CIUDAD

A DAR VUELTAS EN BICICLETA

Con el paso del tiempo nos damos cuenta de que a veces es necesario dejar de echar llave a la puerta. Entonces admitimos músicas que en otros momentos de nuestras vidas hubieran resultado infames. Basta apenas un click para que los prejuicios se rompan y para que el arco auditivo se ensanche. Asi es como innumerables sonidos comienzan a coexistir en nuestra querida discoteca. Es ahí cuando comprendemos que de nada sirve el purismo si lo que esta en juego es el verdadero sentido de la apreciación en al arte.

Comenze a sentir curiosidad por las portadas en toner de un grupo escoces que en ese entonces desconocía. Empece a escuchar día tras día los discos de Belle & Sebastian. Y me percate de la sensibilidad especial que allí ondulaba para recrear etapas retrospectivas, de conflicto, de cambio.

La silueta variable de cada una de las canciones alberga sentimientos confusos. Cada melodía parecería ser el reflejo de una ausencia. Hay alguien que no esta. Algo que nos falta para ser relativamente completos. Porque el recuerdo adquiere la forma de un diván en donde la crisis existencial es parte de la vida cotidiana. Esa con la que nos enfrentamos a cada minuto y que a veces miramos con cierta resignación y melancolía. El rasgo esencial de la banda es la lentitud prodigiosa como parte de su estética de sonido. La tranquilidad a la hora de interpretar y barnizar las melodías puede resultar, de este modo, una experiencia suave, frente a otras novedades que optan por una vertiente mas ágil y menos romántica del rock. De cualquier modo no importa ya el juicio de los apresurados, porque la emoción sentida frente a cualquier álbum de B & S adquiere un carácter trascendental. B & S es una banda anómala respecto de sus contemporáneos. B & S apuesta cada una de sus fichas a la reelaboracion de música de otras décadas. B & S es una banda distante (del resto).


Menu del dia


La taverna esta ubicada en las afueras de Glasgow. Alli una joven moza comete los errores mas graciosos que jamas hayamos visto. Se la nota cansada, irritada. No ha pasado un solo dia en que no haya roto una docena de copas y platos. Dear Catastrophe waittress (2003) es un disco de confiteria multiprocesado, producto de recetas añosas y contemporaneas. Con una mirada puesta decididamente en el pasado. Dear... Es el album mas externo y transmisible de la banda, en donde sus aspiraciones estan mejor resueltas. Podriamos definirlo como uniforme en cuanto a su concepto y heterogeneo en cuanto a sus variaciones estilisticas. Aqui la mirada hacia atrás, se vuelve mas elástica y adopta un matiz de alegre rebeldia. Dear ... representa la parte mas alta de un medano de arenas vivas. Es un disco Vintage poblado de canciones retro-incandescentes.

El trote pura sangre de Step into my office baby aporta un ritmo mas que agradable para la apertura del álbum. Alternado con pasajes de tono orquestal y de un lirismo tan delicado como masa filo.

La placidez de If she wants me sincroniza con un viaje de placer por los montes Grampianos.Sobre la mitad del tema el vehiculo se vuelve alado y se eleva por encima del paisaje escoces.

Es un expreso de melancolia en su punto máximo guiado por la dulce voz de Isobel Campbell. Es Asleep on a sunbeam. También hay lugar para la calma ralativa de la voz de Murdoch. Un estado emocional que a su vez puede reconocerse en Piazza, New York catcher.

El pegadizo órgano de Stay Loose junto con algunos apliques electrónicos agitan la bandera de llegada. Hay guitarras laberínticas y un estribillo de punks moderados.

Antes de que Dear Catastrophe waittress se asome por entre los bafles, aparece el introspectivo y personal, The boy with the arab strap (1998). Por eso puede resultar atractivo reparar en la canción que da nombre al disco. Una precisa marea de primavera o un pez verde de aguas cálidas.

Kalaondo


Cuando la guardia esta baja pueden componerse álbumes tan nutridos como este. quizás, de alguna forma, la partida de uno de los miembros del grupo lo haya afectado. Pero la realidad es que en The life pursuit (06) la poética de Stuart Murdoch y los suyos sigue intacta. Entonces The life no solo llega para enriquecer la discografia de la banda, sino que ademas plantea el desafío de continuar, ya sin la formación original, con ciertos postulados sonoros que veníamos advirtiendo. Es hora de dar un paseo. Comienzo a pedalear. Son catorce rayos cromados cuidadosamente soldados a las ruedas de una bicicleta.

¡Adelante!.

Act of the apostle 1 continua haciendo gala de la capacidad del grupo para construir canciones tristes, ultrasensibles. Pero de una tristeza aleatoria, como si afuera estuviera lloviendo... con sol. Eso mismo ocurre en Another sunny day.

The blues are still blue revisa el glam de los años 70 a la manera de Swett y T-rex , dandonos la posibilidad de realizar sobre el final un paseo en pony por esa decada. Sin lugar a dudas que es una cancion con gran actitud, con una melodia irresistible, facilmente recordable.
Porque no se trata de acumular impresiones sino mas bien de compartirlas llega We are the sleepyheads para sorprender con un atrevido e inusual coro. La paulatina y contagiosa energía es promovida también por una mega -aceleracion funky. Imposible no moverse con este tema.

La frutilla oficial del postre nos ofrece una dinámica de tierras movedizas que en vez de hundir, elevan. ¿Extraño no?. Cantemos la jovial Funny little frog.

Los rastreadores deberán llegar también hasta el disco por dos Push barman to open olds wounds ( 2005 ). Un cofre doble lleno de tesoros por descubrir, con temas fieles al tipico sonido de los escoceses y otros no tanto. Atencion con el instrumental Judy is a dick slap y las olas de Le pastie de la bourgeoisie.

El plan de Belle & Sebastian consiste en reciclar viejos sonidos. Como si se tratara de retapizar un sillón clásico con tela moderna conservando celosamente su vieja estructura.

lunes 2 de junio de 2008

Ultimos dos meses